Ismael Pereira

Nieto Luis Pereira Cotapos

Ismael Pereira Lyon, nació el 9 de abril de 1911. Nieto de Luis Pereira Cotapos, Ismael se preocupó por investigar su historia familiar y la figura de su abuelo. A través de sus registros nos aproximamos a la íntima historia del político chileno, así como de sus legados más reconocidos, entre los que se cuenta su trabajo como diplomático en relevantes procesos históricos chilenos, la fundación de lo que luego sería el Banco de Chile y la edificación del Palacio Pereira a finales del siglo XIX.

Mi abuelo Luis Pereira Cotapos

 

Bien poco sé de mi abuelo Luis Pereira. Sergio Fernández me mostró un día varios tomos de relatos sobre él y su vida, que guardaba en su magnífica biblioteca; pero Sergio falleció de repente, sus valiosos libros fueron donados o repartidos entre sus hijos, y yo he podido localizarlos.

Fue el hijo mayor del segundo matrimonio del coronel Luis José Pereira y Arguibel con Rosario Cotapos Lastra, muy vinculada a la sociedad chilena colonial. La casa de los Cotapos-Lastra era centro social de la juventud de la época, y es mencionada por su lujo y hospitalidad en las memorias de María Graham. Doña Rosario era hija de don José Miguel Cotapos y Guerrero y de doña María del Carmen de la Lastra y de la Sotta, hermana del presidente de la Lastra.

Era además cuñada de Juan José Carrera, por lo que le tocó vivir muy de cerca la odisea y muerte de los tres hermanos Carrera Verdugo. 

El bisabuelo coronel no tenía fortuna propia, pero trabajó con mucha eficiencia regó extensos campos en Llay-Llay, pertenecientes a su primera esposa, Carmen Andía de Varela. Aún se denomina Canal Pereirano el ducto que riega ese valle.

Al morir doña Carmen Andía Varela, quedó en posesión del fundo Los Loros, en Llay-Llay, como curador de sus hijas. 

Allí deben de haber transcurrido los primeros años del matrimonio Pereira-Cotapos, y haber crecido mi abuelo Luis. Pero la repentina muerte del coronel, acaecida cuando aún no cumplía cincuenta años, dejó a su viuda sola y pobre. Vivió en Santiago, de su pequeña pensión y del arrendamiento de unas casitas de su propiedad. 

Educó con mucha estrictez a sus hijos, de los cuales decía que debía ser padre y madre. Mi abuelo la adoraba, y ella a él. Cuando mi abuelo tuvo que tomar la decisión crucial de si vida económica –prestar sus economías y avalar al Barón de la Rivière, organizador de la mina de plata Caracoles-, la consultó a ella, que le contestó: “Has sido tan buen hijo, que yo no puedo sino aprobar lo que hagas.” Así fue cómo mi abuelo Luis se asoció con el francés, dirigió sus empresas en Chile, organizó Caracoles y recibió en pago dos barras de plata, que vendió en un millón de pesos de la época y que fueron el origen de su fortuna. 

Mi abuelo Luis nació en Santiago, en 1834; cursó estudios en el Instituto Nacional y se recibió de abogado en la Universidad de Chile. Antes de graduarse fue designado attaché en París, donde pasó cuatro años; en Chile fue juez y ministro de la Corte de Apelaciones. Viajó por Europa con su primo Leonardo Pereira Yraola y el barón de la Rivière, y cuando edificó su casa en Huérfanos 1515, le encargó al barón la compra del menaje y de la galería de cuadros con que la alhajó. Entiendo que fue hasta Rusia. 

Casó con Carolina Iñiguez Vicuña, belleza de esos tiempos, con quien dejó una simpática correspondencia que refleja el gran amor que se tenían. Le escribía de Antofagasta, adonde iba por Caracoles, de su hacienda Quinta y de Argentina. 

 

Santiago
2021

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Al toparnos con el Pereira, este inamovible monstruo, el que nos devoró los sesos con sus detalles ruinosos, cornisas, capiteles, ménsulas, todo a medio sostener; era  ver a un anciano decrépito sin pelo, sin dientes y los ojos con glaucoma.

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