Tatiana Gaviola

Cineasta

Tatiana Gaviola Artigas, nació el 19 de febrero de 1956. En 1994, el locacionista y director de arte, Juan Carlos Castillo, encuentra en el Palacio Pereira un lugar interesante para grabar un fragmento de la película Mi último hombre, dirigida por Tatiana y estrenada el año 1996. La cineasta cuenta que, en búsqueda de un espacio que mostrase magnificencia y poder, al mismo tiempo que representase una ciudad destruida, el Palacio en ruinas fue la locación ideal para una de las escenas de la película.

Play
Santiago
2021

Otros Testimonios

Alejandro Lelas

Miembro de la familia Lelas

Milton Lee

Ex dirigente del Frente Estudiantil Revolucionario (FER)
No recuerdo cuándo nuestro padre Raúl del Río Alfaro, compró el Palacio Pereira. Yo en esa época vivía en Barcelona. La primera vez que me habló del palacio se notaba que era algo grande para él. Insistió en llevarme a conocerlo. Paseamos por esos espacios en ruinas, donde la luz  colaba el tiempo de otro siglo y le otorgaba un aire fantasmal.

Patricia del Río

No recuerdo cuándo nuestro padre Raúl del Río Alfaro, compró el Palacio Pereira. Yo en esa época vivía en Barcelona. La primera vez que me habló del palacio se notaba que era algo grande para él. Insistió en llevarme a conocerlo. Paseamos por esos espacios en ruinas, donde la luz  colaba el tiempo de otro siglo y le otorgaba un aire fantasmal.
Hija Ex-Propietario

Gonzalo Martner

Ex-Presidente de la Federación de Izquierda de Estudiantes Particulares (FIEP)

Silvia Correa

Ex alumna Liceo Nº3 de Niñas Mercedes Marín del Solar

María Paz Castillo

Ex alumna Liceo Nº1 Javiera Carrera

Elena Duarte

Ex alumna del Liceo N° 2 de Niñas Isaura Dinator de Guzmán
Al toparnos con el Pereira, este inamovible monstruo, el que nos devoró los sesos con sus detalles ruinosos, cornisas, capiteles, ménsulas, todo a medio sostener; era  ver a un anciano decrépito sin pelo, sin dientes y los ojos con glaucoma.

Hermann Sepúlveda

Al toparnos con el Pereira, este inamovible monstruo, el que nos devoró los sesos con sus detalles ruinosos, cornisas, capiteles, ménsulas, todo a medio sostener; era  ver a un anciano decrépito sin pelo, sin dientes y los ojos con glaucoma.
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